Sanar a través del placer: lo que sucede cuando el cuerpo deja de defenderse
- Re edición Zelda Zonk

- 24 jun
- 2 min de lectura
Durante mucho tiempo hemos asociado la sanación con el esfuerzo.
Con hablar.
Con analizar.
Con recordar.
Con revivir.
Como si para sanar hubiera que volver una y otra vez al lugar donde nos dolió.
Y aunque ese camino tiene valor, existe otra posibilidad de la que se habla mucho menos:
sanar a través del placer.
No me refiero al placer como entretenimiento.
Ni al placer como distracción.
Ni siquiera al placer sexual entendido únicamente como excitación.
Hablo del placer como un estado fisiológico donde el cuerpo deja de defenderse.

Un cuerpo que se siente seguro empieza a contar su historia Sanar a través del placer: lo que sucede cuando el cuerpo deja de defenderse
Cuando una mujer recibe un masaje consciente, cuando respira, cuando medita, cuando se mueve algo curioso ocurre.
No está hablando de su infancia.
No está analizando sus relaciones.
No está intentando resolver nada.
Y sin embargo, a veces aparecen emociones.
¿Por qué?
Quizá porque durante años el cuerpo estuvo ocupado sobreviviendo.
Sosteniendo.
Adaptándose.
Protegiéndose
En automático.
Y de pronto encuentra algo poco habitual:
un espacio donde puede relajarse, expresarse física y emocionalmente, una pausa para cuestionarse.
El masaje de pechos y el masaje genital desde otra mirada
Nuestra cultura ha sexualizado profundamente estas partes del cuerpo.
Pero rara vez las ha reconocido como espacios de escucha.
Cuando una mujer recibe un masaje de pechos o un masaje genital consciente, no siempre encuentra placer inmediato.
A veces encuentra algo mucho más importante:
se encuentra a sí misma.
Descubre zonas que había dejado de sentir.
Descubre tensiones que no sabía que estaban ahí.
Descubre emociones que nunca tuvieron espacio para expresarse.
Y entonces comprende algo.
Que la desconexión no estaba solo en su sexualidad. La desconexión estaba en la relación con su propio cuerpo.

El placer como medicina
Las tradiciones tántricas han sostenido durante siglos que el placer no es el enemigo de la conciencia.
Puede ser uno de sus caminos.
Porque cuando el placer aparece sin exigencia, sin rendimiento y sin objetivos...
el cuerpo comienza a abrirse. Sanar a través del placer: lo que sucede cuando el cuerpo deja de defenderse
Y en esa apertura aparecen cosas que la mente llevaba años intentando resolver sola.
No porque el placer cure mágicamente.
Sino porque crea las condiciones para que algo profundamente humano ocurra:
volver a sentir. Volver a conectar con tu cuerpo, con tu instinto, despertar a aquello que estaba adormecido y sepultado debajo de juicios, creencias miedo, verguenza y culpa.
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Diana Mena Coach de parejas e intimidad basada en tantra. Masajista terapéutica. Dominación Consciente. Tallerista y divulgadora.




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